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Carlos Rottemberg: “No comparto el 30% de lo que hace el Gobierno”

Reparte el verano entre Mar del Plata, donde posee varias salas teatrales, y Buenos Aires, donde también. Su oficina inserta en el Multiteatro de la calle Corrientes es un espacio amplio, con sillones, vitrinas y paredes cargadas de reconocimientos, y un escritorio en un ángulo, desde el que Carlos Rottemberg responde. Entre sus primeras definiciones aclara que ve poca televisión.

Nota Publicada por Ambito Financiero
Periodista de la nota: Andrea Taboada

Carlos Rottemberg: Lo de Mirtha fue por un tema puntual que incluso deriva del teatro. Estábamos haciendo una obra en Mar del Plata, «Potiche», en el verano de 1989. Nos sentábamos a cenar después de la función y Mirtha en la cabecera de la mesa repartía los lugares en donde cada uno tenía que estar. Cuando alguno hablaba lo interrumpía, como sucedió después en la televisión. Estaban Juan Carlos Mesa, Juan Carlos Calabró. Entonces le dije a Daniel Tinayre, que se encontraba en Buenos Aires: «Está haciendo un programa pero gratis». La acompañé empresarialmente con «Los almuerzos» por casualidad, no estaba previsto.

V.: Hablando de Mirtha Legrand, hubo muchas versiones sobre el fin de «Los almuerzos» hasta se deslizó la palabra prohibición.

C.R.: Los que supimos lo que son las prohibiciones en este país, y lo digo porque las viví y trabajé con actores prohibidos en la época de la dictadura, somos muy respetuosos de lo que quiere decir «ser prohibido». Entonces me parece que una persona que hoy hace un programa de televisión pueda declararse prohibida es faltar el respeto a los verdaderos prohibidos que conozco.

V.: ¿Sin embargo ella de alguna manera lo dijo?

C.R.: No sé… nota del suplemento Viernes a Mirtha Legrand y nota a los dueños de América. A ella le ofrecieron varias veces continuar y ella dijo: «Dispongan de mi horario». Es por eso que el canal lo ocupó.

V.: ¿No considera que debería cerrar el ciclo?

C.R.: Yo soy muy respetuoso de las ganas de Mirtha, pero también soy respetuoso de tanta gente que merecería terminar ciclos en este país en cualquier disciplina y en la teatral también.

V.: ¿Quiénes?

C.R.: Y por ejemplo quizás debería cerrar el ciclo Alfredo Alcón haciendo «Panorama desde el puente»; es decir, cuando los contratos se terminan y no se renuevan no sé qué se discute. A mí me encantaría que el programa vuelva, también me gustaría a mí volver con alguna obra de teatro y tener a determinado actor. Estoy agotado de los que dicen ser liberales hasta que les conviene, pero cuando el dueño del canal hace lo que quiere ahí dejan de serlo.

V.: Suele hablar del teatro y la televisión como caras opuestas de la cultura argentina. ¿En qué sentido?

C.R.: Por un lado, te digo que Buenos Aires sigue siendo una de las ciudades latinoamericanas más cultas. Es decir, que el teatro funcione como funciona en la Argentina es una demostración de la cultura, porque está demostrado que la ciudadanía que tiene mejor cultura tiene más teatro. Ahora, por otro lado, también reconozco mucho de lo que se ve en el medio audiovisual. Pero la tele se le presenta a la gente indiscriminadamente, sin saber quién está del otro lado. Me parece que la televisión de los últimos años no colabora. Debe entretener y debe haber de todo, pero no es la pata que más me gusta de la cultura.

V.: Usted hizo públicamente una crítica a Marcelo Tinelli

C.R.: Claro, porque es el más famoso y se liga todo. Pero no es él solo. Tengo ahí una gran contradicción. Por un lado veo que seguimos siendo un país que apuesta a la cultura, y lamento que digamos que lo más masivo, como es el caso de la televisión, no termine de redondear.

V.: ¿Qué contenidos cambiaría?

C.R.: Sería más cuidadoso del saber del otro, el que está enfrente. En algunos casos (los espectadores) no tienen todas las herramientas culturales para discriminar, para discernir qué nos hace bien o mal, con los mensajes que se brindan.

V.: ¿Cómo reparte sus salas entre lo masivo y las propuestas más elaboradas?

C.R.: Considero que tiene que haber de todo, lo llevo a mi terreno. Tengo que programar varias salas de teatro y no reniego de ningún género, de hecho tengo una revista desde hace muchos años con Carmen Barbieri en un teatro mío. Ésa es una cuota, pero al lado necesito tener a Pepe Soriano y Luis Brandoni haciendo «Conversaciones con mamá»; a Enrique Pinti, a Solita Silveyra y a Betiana Blum; la obra «TocToc»; un elenco joven que es «El choque urbano»; a Julio Chávez haciendo «La Cabra» y así con tantas otras. Quiere decir que yo también estoy por la revista, pero en un contexto donde tengo que programar muchas salas. No me gusta cuando se tiñe todo de lo mismo. Y en la televisión se repite todo lo mismo y pasan los tapes del mismo programa. Ayer se pegaron una bofetada, y después el sábado pasan la misma bofetada, y en el cable se vuelve a ver la bofetada. No es lo que me gusta. Y hay mucha gente que coincide con esto, incluso el lector de este suplemento. Ojalá algún día se mude esa cachetada que se ve en la pantalla a un autor como Arthur Miller o a uno nacional que deje algo más de contenido.

V.: ¡Qué revuelo armó con el rechazo al subsidio que propuso Jorge Telerman!

C.R.: Quiero ser muy claro en este sentido: todo lo que signifique apoyo a la gente de la cultura me encanta y lo valoro. Cuando apareció este anuncio por parte del Gobierno de Daniel Scioli, lo que yo dije fue que para mi gusto y con honestidad brutal, es que los que trabajamos en empresas privadas y dependemos de la venta de entradas, tenemos que corrernos de un posible subsidio. Tiene que estar limitado a los grupos de teatro independiente y a los centros culturales. Lo primero que dije: yo no lo voy a recibir. Entonces se desató un escándalo porque dije que no. Me llegaron a decir en radio Mitre que si yo decía que no, era porque soy cristinista.

V.: ¿Usted es cristinista?

C.R.: No, lo que yo dije es que hay varias cosas del Gobierno que me parecen bien. Y lo vengo diciendo hace mucho: el setenta por ciento de las últimas gestiones del Gobierno de Kirchner las comparto y un treinta, no. También me pasa a mí como empresario, todos los días me levanto y tengo que sacar la empresa adelante y resolver ese treinta por ciento que no me funciona. Siempre hay temas para resolver, pero por eso no voy a dejar de sostener mi empresa.

V.: ¿La oposición no le cierra?

C.R.: Es que me parece que lo que ofrece la política en la Argentina, hoy es el mejor Gobierno que podemos tener. Yo voté por este Gobierno y lo he dicho y, aclaro, no soy peronista y no estoy afiliado a ningún partido. Voté al radicalismo en su momento y pasó lo que pasó. Entonces me dije «voy a probar otra cosa». Simplemente que hay cosas que me gustan, pero eso no invalida que por ejemplo el año pasado fui con Daniel Scioli a subirme al palco donde hacía los recitales gratuitos, como apoyo para que vea que yo soy de los que cree que está muy bien que haga espectáculos gratuitos. Yo no tengo compromisos políticos con nadie.

V.: Defina a la Presidente por favor.

C.R.: Una mujer con mucha polenta, que seguramente representa más gente de la que nosotros creemos; más allá de las críticas, hace lo que dice. Es tan inteligente la Presidenta que está dejando que todos digan de la reelección y ella no se va a presentar, esto es lo que yo creo. Siguen hablando de un tema que no va a pasar. Hay muchas cosas por hacer, claro.

V.: ¿Qué piensa del apoyo expreso de los actores en los actos de la Presidenta?

C.R.: Que los que son honestos me encantan, y si hay algunos que lo hacen por algún interés, no me gustan como cualquier corrupto. El apoyo a un Gobierno siempre lo hubo y está muy bien. Si hay actores que quieren ir a los actos porque coinciden con lo que está diciendo ¿por qué no van a ir? O por ejemplo, si sucede con Mauricio Macri en un acto de la Ciudad, ¿por qué no deberían ir?

V.: Algunos miran con resquemor un apoyo explícito a sectores políticos.

C.R.: Yo no miro con resquemor a nadie, al contrario. Luis Brandoni es amigo mío y es radical por eso no voy a mirarlo con resquemor porque él siempre estuvo con el radicalismo ¿qué tiene que ver?

V.: ¿Piensa que algunos actores no critican al Grupo Clarín por temor a no ser contratados en Canal 13 o en otros negocios de ese holding?

C.R.: Al contrario, yo vi a algunos como por ejemplo Florencia Peña que los criticó en su momento y hoy trabaja en Canal 13.

V.: ¿Sobre la ley de medios, cuál es su análisis?

C.R.: Nunca van a encontrar declaraciones mías a favor o en contra de la famosa ley de medios, porque simplemente nunca terminé de empaparme del tema como para opinar. Yo como ciudadano que no tengo ninguna afiliación con ningún partido, y que no pertenezco a ningún grupo, no tengo ataduras con nadie porque soy independiente. ¿Por qué tendría que opinar de todo? A mí me interesa la cultura, o por ejemplo sigo de cerca los avances tecnológicos en los últimos años. Con el tema de la ley de medios nunca pude tomar una posición personal, por supuesto leo sobre el tema. Está la Justicia que dirime y espero.

V.: Volvamos al 30% que le disgusta del Gobierno ¿A qué se refiere?

C.R.: Fundamentalmente, sigue faltando un tema que lo tratan de hacer, pero parece que es muy complicado, que es la equidad. Pero lo digo yo, lo dice la oposición y lo dice también el oficialismo. Voy a contar una anécdota: Tras una discusión con mi amiga Mirtha Legrand en una cena, como yo no decía que estaba todo mal, dijo al aire «Rottemberg es oficialista», y a partir de ahí para los demás soy oficialista. Y en realidad es por eso, por no decir está «todo mal».

V.: Como empresario, ¿comparte las últimas medidas económicas?

C.R.: A mí me parece muy bien que haya algunas restricciones. Lo que me parece muy mal es que de repente, mi cuñado que tenía que ir a Brasil y necesitaba doscientos dólares, trabaja en relación de dependencia, y no se los vendieron. Ahora, para que no volvamos a tener un país con todo lo grave que nos pasó en 2001, ¡cómo no voy a estar de acuerdo con determinadas medidas de este Gobierno! Si yo necesito 10.000 dólares para comprar los derechos de una obra voy a discutir porque quiero ese dinero para la pieza teatral. Ahora si lo que quiero son dólares para poder mandarlos abajo del colchón, no estoy de acuerdo. No estoy de acuerdo porque ya se hizo y nos fue como nos fue.

V.: ¿Según los análisis ésta es una temporada complicada en tema de recaudación y consumo?

C.R.: Sí, para Mar del plata, porque tiene un tema la costa atlántica este verano. Vemos que en Villa Carlos Paz hay la misma cantidad de espectadores que el año pasado y en la Capital Federal, también. En Mar del Plata no, entonces buscando razones empecé a hablar con empresarios de teatro que están en toda la costa. Hay menos gente en la playas por un tema que dijeron que iba a pasar y pasó, que es el mal tiempo. En noviembre se anunció una temporada con lluvia y frío y ocurrió. Entonces hay menos gente en la ciudad, por lo tanto en el teatro hay menos gente.

V.: ¿Considera que es un factor climático nada más? ¿Y el factor económico?

C.R.: Seguro hay una cuota económica, pero estoy diciendo y preguntándome cómo puede ser que la actividad teatral muestra que Carlos Paz y Buenos Aires, con entradas más caras que las de Mar del Plata, no hayan bajado la cantidad de espectadores. Si ingresa menos gente a la ciudad, hay menos gente en los teatros. En Mar del Plata no hemos puesto en ningún espectáculo, ni el que está primero, el cartelito de «no hay más localidades».

V.: En la temporada siempre se desatan escándalos mediáticos ¿Cuál es su postura? ¿Por ejemplo en el caso de Moria Casán y Carmen Barbieri?

C.R.: Y que venden menos entradas, tienen que darse cuenta. En un momento convivían cuatro revistas por ejemplo. El año pasado hubo una sola revista en la Ciudad de Buenos Aires. Más señal que eso… Yo no soy opinólogo, soy pragmático porque soy empresario. A la tele le sirve porque es barato y las figuras se están degradando. ¿Alguien se pregunta por la vida privada de Pepe Soriano? ¿Si tiene una mujer, o catorce? Pepe Soriano está ensayando la próxima obra y hace 80 años que hace lo mismo y sigue viviendo de su profesión y goza de su talento.

V.: ¿Pero Moria Casán y Carmen Barbieri son dos referentes de la revista?

C.R.: Por supuesto, teniéndolas en un teatro mío y siendo el primer espectáculo estadísticamente de este verano, no quiere decir que yo no crea que daba para más. Antes no era así. Había misterio sobre las figuras. En la época de Nélida Roca, Nélida Lobato, con el mismo Alfredo Barbieri. Si hubiese tenido que armar esta empresa hace 38 años guiándome por los escándalos, me hubiese fundido. Mi negocio es el público que paga una entrada para ver teatro, no son los segundos de televisión gratis. Son dos negocios distintos. Yo entré a esta profesión de muy chico y mi consigna es maximizar el teatro. De hecho, por eso pude armar un circuito de salas a partir de creer en el puntapié inicial que significan los edificios. Donde había un baldío yo construía un teatro.

V.: ¿Volvería a producir televisión?

C.R.: No, lo de Mirtha fue muy puntual. Yo prefiero ser monofocal y no abarcar demasiado. Seguir fomentando la empresa teatral y mirar con admiración a los talentosos. Si Mirtha no tiene producción con los almuerzos, aceptaría, no tengo problema, porque ya lo tenemos de taquito.

V.: ¿Cómo vivió el tema de Ricardo Darín y sus declaraciones?

C.R.: En este tema quedó más que claro cuando Darín dijo lo del teléfono descompuesto. Creo que en una nota muy a favor del Gobierno, deslizó o lo hicieron deslizar algo que después pasó a ser el título y todo el resto de la nota lo tiraron.

V.: ¿Y la reacción de la Presidente con su carta?

C.R.: Yo creo que tiene derecho a contestarle, porque él es una persona que recibió la Presidenta cuando ganó el Oscar. Entonces sí tuvo una relación personal ¿Por qué no una respuesta?

V.: Juan José Campanella aparentemente está alejándose de la postura del Gobierno, ¿que cree que sucedió?

C.R.: Nunca le pregunté sobre eso y nunca surgió el tema, no sé absolutamente nada. Sólo conversamos de teatro. Nuestro próximo proyecto es hacer una obra para este año que se llama «Parque Lezama» y es su primera vez en la dirección teatral.

V.: ¿Los actores están elegidos?

C.R.: Sí, Luis Brandoni y Eduardo Blanco.

 

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