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Festival de Venecia 2012: filme coreano sorprende y se lleva el mayor premio

La película Piedad del surcoreano Kim Ki-duk se alzó como vencedora de La Mostra, «robándole» el León de Oro a la gran favorita, The Master, que consiguió los premios al mejor director, para Paul Thomas Anderson, y para sus protagonistas, Josquin Phoenix y Seymour Hoffman.

Kim Ki-duk, después de unos años erráticos que le llevaron a una intensa búsqueda espiritual, ha resucitado en el lugar donde nació como cineasta, el Festival de Venecia, con un filme en el que realiza una crítica al sistema capitalista imperante en su país.

El cineasta ha coronado así una edición de La Mostra preocupada por el sentimiento religioso, inaugurada por The Reluctant Fundamentalist, de Mira Nair, y rendida al retrato del mecanismo de las sectas en The Master, el retrato de una comunidad judía ortodoxa en Fill the Void, de Rama Bursthein, y el extremismo cristiano enParadise: Faith, de Ulrich Seidl.

Pietà (Piedad) retoma esa poética violenta pero hermosísima de su director para hablar sobre las relaciones desvirtuadas por un capitalismo extremo, depuradas en un rocambolesco camino de redención del protagonista, un hombre que no conoce esa «piedad» del título al cobrar deudas mutilando a los morosos.

Para celebrar el triunfo en la que era su cuarta participación en competición en La Mostra, Kim Ki-duk entonó un cántico de agradecimiento llamado de «Arirang», título de su película-confesión con la que fue premiado en Cannes en 2011.

El jurado de la Mostra, presidido por Michael Mann e integrado entre otros por los realizadores Matteo Garrone, Ursula Meier y el argentino Pablo Trapero, entregó el Premio Especial del Jurado al austríaco Seidi por la mencionada Paradise Faith.

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