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Informe Especial de «Chimenteros»: los famosos en la política argentina

El fenómeno no es nuevo. Otra vez, vuelve la farandulización de la política que tuvo su auge en los ’90 con el menemismo. Razones hay varias: desde la crisis de la política y de los partidos hasta cuestiones más terrenales como el abaratamiento del costo de las campañas.

Un personaje conocido no necesita que un partido gaste fortunas en hacerlo conocer. Un dato no menor, teniendo en cuenta que además ahora se acortaron los tiempos de las campañas políticas, aunque algunos candidatos no se den por enterados. El Kirchnerismo y el PRO son dos de los principales partidos que hoy están “a la caza y a la pesca”.

La gran sorpresa de esta semana fue la convocatoria de parte del oficialismo a la bailarina Andrea Rincón. Jorge Zonzoni, su manager, sostuvo que no hay nada confirmado aún, pero que hubo una primera conversación luego de que la vedette recibiera una propuesta para postularse en las próximas elecciones legislativas, en el mes de octubre.

Con sólo dar un vistazo al mapa político argentino, surge a primera vista que casualmente los dos políticos que hoy manejan los destinos de la provincia de Buenos Aires y de la ciudad de Buenos Aires son dos extrapartidarios. Daniel Scioli fue tentado por Carlos Saúl Menem en los ’90 y su incursión fue exitosa, fue uno de los outsiders que más lejos llegó. Y Mauricio Macri, ex presidente de Boca Juniors, empresario e hijo del conocido Franco Macri, es otro de los políticos que sin militancia previa, casi sin haber pisado el conurbano profundo, se atrevió a formar su propio partido y conformó a los porteños. Pero no todos los famosos que desembarcaron en la política argentina fueron exitosos: Moria Casán, Zulma Faiad, el Soldado Chamamé, el pediatra y ex legislador porteño Eduardo Lorenzo Borocotó son sólo algunos casos fallidos y algunos hasta vergonzosos.

Nadie escapa a la estrategia de apelar a los famosos, ni el kirchnerismo que supo buscar a Nacha Guevara que ganó como diputada nacional y no llegó a asumir; la Tigresa Acuña, que logró ser concejal por 3 de Febrero; Héctor Oscar “Pichi” Campana alcanzó la vicegobernación de Córdoba y Carlos “Camau” Espínola fue elegido intendente de Corrientes por el Frente para la Victoria en 2009, entre otros. La UCR sumó a la política al actor Luis Brandoni. En su momento, el menemismo tentó a Palito Ortega, que llegó a ser gobernador de Tucumán.

El Pro es el partido más preocupado por convencer a famosos para sumarlos a sus huestes. El mismísimo Mauricio Macri le ofreció al periodista Oscar González Oro ser candidato a senador en el primer puesto por la Capital Federal, pero recibió un no por respuesta. Sin embargo, consiguió el sí de Leandro Ginóbili, hermano del basquetbolista Emanuel Ginóbili y quiere a Fabricio Oberto. Ya está decidida la incorporación de Héctor Baldassi, Alfredo De Angeli, el “Colorado” Carlos Javier Mac Allister y el corredor Eduardo Ramos. Se disputa con Sergio Massa al rugbier Agustín Pichot. Hasta Hermes Binner, del Socialismo, tentó a Jairo para ser candidato a diputado en Córdoba.

Candidatos inventados en un abrir y cerrar de ojos, esa es la propuesta de la vieja politica. La desesperación por alcanzar un piso mínimo y tener alguna chance para el 2015 puede convertir a cualquiera en candidato. Sólo resta esperar.

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